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La Coctelera

LA GUARIDA DEL CAMINANTE

Compartiendo inquietudes, pensamientos, ideas que nos ayuden a crecer

22 Agosto 2011

LA CREMACION EN LA INDIA

 

Carlos Mora Vanegas

La India es un gran país con muchos contrastes que involucra  desde las grandes riquezas, pero con muchísima  pobreza, sin embargo, sus enseñanzas espirituales son extraordinarias, muy antiguas, con gran contenido en pro de la relevancia de lo que encierra el espíritu, la divinidad, el crecimiento espiritual.

 Un tema interesante de estudiarse por lo que ella involucra es lo concerniente a la cremación, que es muy común en ese país.

El Dr, Dukan al respecto comenta: Para los que siguen viviendo, y particularmente la fa­milia, el cadáver es fuente de impureza. Para protegerse de ella, los familiares del difunto hacen cantidad de gestos, recitan oraciones... El cuerpo del muerto se lava primero; después, si es varón o mujer viuda, se envuelve en un lien­zo blanco, y en una sábana roja las demás mujeres. La familia, en casa, recita las oraciones a su cabecera.
Se deposita a continuación en unas parihuelas de bambú para llevarlo al lugar de la cremación. Los amigos no son invitados a esta ceremonia.
El primogénito se encarga del transporte del cuerpo del difunto. En su ausencia, se confía esta tarea a un miembro de la familia, o a alguna otra persona que pertenezca a la misma casta. Los hombres son los únicos que pueden transportar el cuerpo. Cada pueblo, cada ciudad señala los lugares de cremación. Por lo general, se eligen cerca del agua, río o arroyo, nunca en los templos o lugares santos. El roce con los cadáveres genera impureza.
Una vez que el cortejo del difunto llega al lugar de la cremación, el dom, miembro de la casta encargada de en­cender las hogueras, ordena depositar el cuerpo del muer­to en la plataforma preparada al efecto y formada con sán­dalo, madera preciosa perfumada.
Una cremación ordinaria necesita unos quinientos kilos de madera. Algunas familias, para conseguirlos, han tenido que vender varios búfalos. La ceremonia de los fu­nerales entraña variantes según se tengan en la campiña o en la ciudad, se pertenezca a una familia rica o a una famil­ia pobre. Así, una familia rica a veces contrata una orques­ta para acompañar al muerto.
Cuando el cuerpo queda depositado, los presentes arrojan varitas de incienso, velas, flores. El oficiante, un brahmán, retira de la pira tres trozos de madera. Y, al mismo tiempo, recita los siguientes votos, sacados de los Upanishads: «Que el ojo vaya al sol, el aliento al viento, ve al cielo, a la tierra conforme a las reglas, ve a las aguas si ése es tu destino, entra en las plantas con tus miembros». El fuego avivado por aspersiones de ghee, mantequilla refina­da, lleva el «sí mismo», el atman, hacia el brahmán, el «pa­raíso», por así decir, si no va a otro cuerpo.

Seguidamente, los miembros de la familia, que han lle­vado ofrendas de alimentos, dan la vuelta tres veces al lugar de la cremación en el sentido de la prasan/a (el sentido nefas­to exigido durante los ritos funerarios y el culto ancestral), en el sentido contrario a la pradakshina (circunambulación ritual en el sentido fasto que se practica teniendo siempre a su derecha la divinidad o el objeto a los que se rinden culto), y, en consecuencia, teniendo a su izquierda la hoguera.
Una vez que el cuerpo se ha quemado y las cenizas enfriadas, se recogen éstas, y los huesos que no se han reduci­do a cenizas se lavan con agua lustral, cúrcuma o leche de coco. La familia recoge algunos de ellos para guardarlos en la urna y el resto se tira al arroyo o al río.
Los dom arrojan al río las cenizas aún humeantes y a veces el cuerpo a medio calcinar. Y, a continuación, rastrillan el suelo fangoso para recuperar las alhajas de los muertos.

Después de la cremación, todos se lavan y cambian su vestimenta porque el cuerpo del muerto es considerado impuro. Luego, durante diez días, la familia va a ofrecer una bola de arroz que representa una parte del cuerpo en nom­bre del difunto. Una vez que el cuerpo es reconstituido, se insufla el espíritu vital y se le presentan ofrendas de alimen­tos. Así, se le permite reunirse con los ancestros y los dioses.
Un año más tarde tiene lugar la celebración de ofren­das en recuerdo. Los huesos conservados son rociados con agua perfumada. El sraddha, que preside todos estos ritos de ofrendas, completa la panoplia de los ritos funerarios porque transforma al difunto en «padre» -pitr-, es decir, éste se convierte en un ancestro benévolo un mes después.
Durante varios años, en los aniversarios de la muerte del difunto, se hace venir a unos brahmanes a los que se les ofrece comida. Y se ofrece igualmente a los miembros de la familia.

 Nos agrega gorgas.gob.pa  que en la India se utilizan distintos tipos de combustible según la escala social y económica: madera corriente de árbol, madera de mejor calidad mezclada con sándalo (hoy más caro que el oro), o bosta (boñigas de vaca sagrada o búfalo preparadas a manera de tortas secadas al sol) que es un excelente combustible y produce más grados de temperatura que la propia madera. Además pude comprobar la técnica de perforar el cráneo con una caña de bambú aguzada para evitar el estallido de éste y la consiguiente dispersión de los fragmentos de la bóveda craneal especialmente. En Catmandú queman el cadáver con cualquier madera que tengan a mano como madera de cajones, ramas, etc. y lo más frecuente es que no se termine totalmente la combustión del cuerpo por falta de madera, tirando al río los restos estén como estén. En la India cuando la pobreza es tan extrema que la familia no tiene medios ni para comprar bosta, sencillamente tiran el cadáver al río que se los lleva lentamente flotando como si fuera un tronco. No tardarán mucho los voraces buitres que esperan atentos en la orilla del río, en dar cuenta de él

Es importante tener presente como lo cita Elizabeth Chalier-Visuvalingam , que después de las últimas preparaciones y antes de la cremación, el duelista enciende la pira y el difunto es incinerado, destruido. Es en este momento cuando se produce el encuentro de Agni (el fuego) y Yama (la muerte), en este momento la impureza alcanza su máximo; por ello la cremación va seguida de purificaciones para todos los duelistas, así como de ofrendas de alimento y vestidos al espíritu del difunto. Los sapinDa toman un baño, ofrecen al difunto una libación de agua del baño, se cambian de ropa... el primer período de impurezas se ha dejado atrás.

En conclusión, nos dice colmex.mx., la cremación es el método funerario preferido por los hinduistas a fin de liberar al alma de su existencia terrenal. Los hinduistas creen que el cuerpo astral permanecerá mientras el cuerpo físico esté visible. Si el cuerpo no se crema "el alma permanece cerca por semanas o meses". La excepción a este ritual son los niños y los santos, quienes son enterrados. La ceremonia típica de cremación comienza con el rito de limpieza, vestimenta y adorno del cadáver y esta debe realizarse en al anochecer o en el alba en las cercanías de un río sagrado (que en la India lo son la mayoría). Es notorio que los familiares acompañantes deben ser hombres

El ritual funerario no termina con la eliminación del cuerpo. A fin de asegurar el viaje del difunto hacia el otro mundo, se lleva a cabo un ritual de once días llamado shraddha. Este consiste en el ofrecimiento diario de bolitas de arroz, llamadas pindas, que suministran un cuerpo transitorio y simbólico para el muerto. Los familiares llevan una dieta rigurosa que prohíbe la sal, algunas verduras y carne. También deben usar prendas blancas y evitar aquello hecho de piel como cinturones, zapatos, etc. En el doceavo día, el alma alcanza su destino y se une a sus ancestros. Se considera que la familia es impura durante varias semanas después del funeral, por lo que no deben asistir a fiestas religiosas ni comer cierto tipo de alimentos como los dulces. Este es el período oficial de luto

 

 

 

 

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