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La Coctelera

LA GUARIDA DEL CAMINANTE

Compartiendo inquietudes, pensamientos, ideas que nos ayuden a crecer

22 Agosto 2011

JAMES VAN PRAAGH Y SUS OPINIONES DE SUS EXPERIENCIAS MEDIUMNICAS

 

Carlos Mora Vanegas

No a todos les interesa que sucede después de que morimos, ni quizás lo relacionado con la mediumnidad, la comunicación con las personas ya fallecidas, algunas de forma trágica, por accidentes, paros cardíacos, asesinados, ahogamiento, por enfermedades, o por muerte natural.

Simplemente, se conforman con saber que una vez muerto todo ello termina, se destruye el cuerpo y por ende la vida que estábamos viviendo.

 Sin embargo, hay otros tipos de personas que están plenamente identificados que una vez que deja funcionar el cuerpo físico, el espíritu que lo habita regresa a su origen, a seguir evolucionando de acuerdo a las acciones que realizó en su paso por este plano físico.

 Hay personas como los plenamente creyentes del espiritismo, que manifiesten que una vez que la persona desencarna, pueden mantener un contacto con personas que todavía  están en el plano físico y gracias a sus dones de mediumnidad pueden comunicarse con ellos. Tal es el caso que nos interesa analizar en esta oportunidad con respecto al médium James Van Praagh, que es  calificado como "el mejor del mundo", es reconocido por su capacidad para recibir y transmitir mensajes de los espíritus. Y en su libro "Hablando con el cielo", no solo relata docenas de conversaciones sostenidas con espíritus de niños y adultos, sino que narra lo que experimentan las almas de los suicidas y las víctimas de sida o de un accidente -entre otros-. Probablemente quizás usted lo habrá visto por televisión con sus charlas  con los espíritus, y le habrá llamado la atención  con lo qué lograr hacer con personas que han dejado este plano físico.

 Ante algunas preguntas que se le hacen sobre personas ya fallecidas, he aquí sus repuestas que nos las aporta grupoelron.org . Respuestas que invitan a determinar su veracidad, si realmente se adentra a investigarse objetivamente. ¿Qué pasa con el alma del suicida?

Van Praagh defiende la teoría de que estamos compuestos por todo lo que hemos experimentado en vidas pasadas. En otras palabras, nuestra vida actual es una recopilación de pensamientos y actos anteriores, positivos o negativos, que traemos con nosotros. Por lo tanto, por nuestro karma anterior, renacemos en determinadas familias y con determinada situación económica y social, según sea necesario para nuestro crecimiento espiritual. Es decir, que no hay que culpar a nadie por nacer pobre, enfermo o discapacitado. Nada es por azar. Todo se basa en obligaciones kármicas, la vida consiste en aprender de nuestras experiencias. Y es mediante lo negativo que se aprecia lo positivo.
Pero antes de encarnar, el alma se prepara en los reinos espirituales para su nueva existencia y comienza a vivir el destino para el cual ha nacido. Y ese destino kármico puede durar un mes, 35 años u 80. En ese tiempo, siempre hay un lazo magnético que sólo se corta cuando hemos completado nuestra prefijada estancia en el plano físico.
Por eso, cuando una persona se mata, una de las primeras cosas que descubre es que no ha muerto. Tiene una abrumadora sensación de pesadez, pues los lazos terrenales siguen formando parte de su naturaleza. En cierto sentido, no se ha liberado por completo. Permanece atascada, varada en una tierra de nadie: no puede ir a los mundos celestiales ni regresar al plano físico.
De acuerdo con Van Praagh, ese espíritu experimenta culpa, dolor y angustia por la vida que ha abreviado y también percibe el dolor y la ira de aquellos a quienes abandonó. El alma tendrá que volver a pasar por la experiencia de aprendizaje: es decir, se verá obligada a retornar en otra vida con la misma enfermedad o el mismo problema que lo llevó al suicidio. Las buenas noticias son, que la dolencia puede no ser tan grave como en la existencia anterior, pues parte de ella ya ha sido vivida.

¿Qué sucede cuando se trata de un accidente, donde el alma abandona el cuerpo inesperada y trágicamente? En la mayoría de los casos el espíritu queda en blanco y no recuerda nada. Con frecuencia le han comentado a Van Praagh (en las sesiones de espiritismo) que al ver, por ejemplo, el vehículo destrozado, se preguntaron quién sería el pobre que había muerto. Sólo al reconocer su propio cuerpo sin vida, caen en la cuenta de que han pasado por esa experiencia. Cuando el espíritu se percata de su propia muerte, suele sentirse muy alterado, pero no asustado. Tras un fallecimiento por accidente, donde el alma se ve literalmente expulsada del cuerpo, se presenta casi siempre el espíritu de un familiar, un gran amigo o un guía (aquí en la tierra sería una especie de asistente social o psicológico), que auxilia al recién llegado en esa transición. También le hace contemplar su cuerpo espiritual, para que advierta que es idéntico al cuerpo físico anterior

 Nos señala la fuente de información citada: "¿Qué hacer con el cadáver de un suicida?, le han preguntado muchas veces a James. "El cuerpo es sólo un envase. Al abandonar ese envase, el espíritu no siente ningún apego por él. Es como una prenda de vestir muy gastada. Por eso es importante cremar el cadáver. Si el alma permanece en un estado más o menos terrenal, la cremación destruye pronto el cuerpo, con lo cual el espíritu ya no se sentirá físicamente ligado a él". Hay una manera de ayudar a quienes cometieron esa equivocación. Van Praagh aconseja en su libro, enviar pensamientos al suicida, indicándole que no debe malgastar sus energías en tratar de regresar al mundo físico, debe comprender que ya abandonó el cuerpo físico. Luego mandarle mensajes de amor, paz y perdón.
De este modo se reconforta su alma atormentada. Todos los suicidas comparten una sensación de arrepentimiento por el crimen cometido contra su alma. Puedo asegurar, dice él, que todos los que han vuelto, lo hacen para advertir a otros que no repitan su error porque el suicidio demoró su progreso espiritual y les resultó muy difícil perdonarse".
Por fortuna, hay dos excepciones en este desolador panorama. El alma no sufrirá si quien se quitó la vida lo hizo por un desequilibrio bioquímico (depresión, por ejemplo) o una enfermedad mental. Como la persona no tuvo plena conciencia de su decisión, al fallecer su espíritu es llevado a un "hospital", donde se le cura la alteración mental, recuperando su naturaleza debida. El segundo caso es el de las almas que regresan al mundo físico antes de tiempo, por lo que no están maduras para asimilar las lecciones de su nueva vida. Entonces, cuando llegan a la tierra, no se sienten a gusto. Antes de morir, estas personas generalmente tienen pensamientos como: "No me adapto" o "No creo que sea el momento adecuado para mí

Por otra parte comenta   Van Praagh otra información interesante, como   que antes de nacer todos trazamos un plano para el viaje de la vida. Y cuando nos desviamos de ese camino, un guía nos ayudará a volver a la senda. ¿Quiénes son y cómo actúan?
Guías personales: Son espíritus de personas a quienes conocimos en otras encarnaciones o en los períodos entre una vida y otra. Se supone que nos ayudan desde los reinos espirituales, imprimiendo en nuestra mente la manera de actuar en determinada situación. Pero no intervienen en los desafíos que hemos buscado en la tierra para aprender y desarrollarnos. Por lo general sus indicaciones pasan inadvertidas, pues son muy sutiles. Por ejemplo: usted tiene una cita para acordar un negocio o firmar un papel. Sale temprano de casa, pero se mete en un trancón. Luego se pierde. Al llegar, no encuentra parqueadero cerca. El vigilante no está y usted debe esperar para llegar al piso. Por fin entra a la oficina y mientras escucha la propuesta, tiene una sensación rara en la boca del estómago, pero no sabe qué es. No obstante, cierra el negocio. Varios meses después, luego de haber invertido los ahorros de su vida, descubre que lo estafaron o que la entidad quebró. "Sin duda he exagerado -escribe el médium-, pero es para señalarles cómo funciona el guía espiritual.
En definitiva, estas opiniones dadas por Van Praagh,  conlleva a que muchos aun del movimiento  espiritista consideran que están equivocadas y puede generar confusiones, lo interesante es indagar al respecto, que fue un tema de mucho interés para la Sociedad Chilena de parapsicología en su época.  

 

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